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Conviviendo bien con el cáncer de mama

El 19 de octubre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, pero posiblemente a la mujer con la que tuve la suerte de poder charlar no le gusta el verbo luchar, y prefiere el verbo convivir, porque ella ha aprendido a vivir bien con un cáncer de mama con el que lleva conviviendo des del 2012. 

En el 2008, le encontraron un bulto en el pecho. Hace 14 años un bulto en el pecho daba miedo, porque sabías las muchas probabilidades de que fuera un cáncer de mama, y si lo era las probabilidades de acabar con una mastectomía, es decir, con un pecho extirpado, eran muchas también.

Cuando le sacaron el tumor, (al que denominaron “bulto”) y resultó ser un cáncer, a Pilar le recomendaron unas sesiones de radioterapia preventiva y un tratamiento hormonal, pero ella no hizo ni lo uno ni lo otro. ¿Porqué? Porque no se lo creía. 

Eso sí, hizo un cambio radical en hábitos alimenticios, muy similares a los que Paola nos explicaba hace quince días en nuestra charla anterior: “Como comer saludable de forma sencilla”. Pilar descubrió los alimentos alcalinos, la planta coloidal, y probó un montón de terapias alternativas que le hicieron sentirse bien y en las que sí que creía. 

Seis meses después el cáncer “desapareció”

Pero el cáncer es una mierda, y en el 2012 volvió, y volvió por partida doble. Y esta segunda vez, el cáncer la pilló sola y con dos bultos en el mismo pecho que recomendaron extirpar. Pero ella no lo quiso. ¿Porqué? Porque el pecho aún enfermo era una parte de ella. 

Una vez pasada la tristeza inevitable y convertida en aceptación la no resignación, Pilar decidió vivir con ello, y poner el foco y toda su energía en las células sanas

Cuando al final de la charla, pregunté qué consejo daría a una mujer en su situación, me dijo muy seria: 

“Que haga lo que haga se crea que va a funcionar, porque ese es el secreto. Que acompañe a ese tratamiento que reciba, que deje salir toda la rabia, la soledad, la tristeza… Que no tenga miedo porque el miedo solo sirve para defenderse y no se trata de defenderse sino de luchar

“Mientras vivimos bien, hay esperanza”.

Para Pilar, la preocupación baja las defensas, y como todos tenemos una fecha de caducidad, más nos vale no preocuparnos sino ocuparnos. 

Cuando escuché esto último, me acordé de mi padre. 

Mi padre vivió 17 años con un cáncer de colón, y acabó muriendo por otra cosa. Hasta el último año bailaba todos los viernes y tocaba la guitarra para sus amigos. 

Realmente el cáncer está aquí, pero igual es mejor no tenerle miedo y plantarle cara, porque mientras hay vida, hay esperanza y cuando hay miedo… ¿Qué hay detrás del miedo? Más miedo, dijo Joana.