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Cumpliendo un sueño a los 62 años

Concha tiene 65 años, y empezó a hacer lo que siempre había querido a los 62. 

Concha nos cuenta su historia

A los 50 dejó el trabajo en el que había trabajado 21 años, para ayudar a su hija a cuidar de su nieto, como tantas otras mujeres hacen, pero a los 62 decidió apostar por lo que siempre había hecho, menos frecuente. Escribir. 

De pequeña ya escribía relatos de forma continuada y me maravilla pensar que todavía los conserva. Como buena escritora, ama algunas cosas de las que escribe, y las que no, las desecha. Siempre atenta a las señales de la vida, es honesta consigo misma y sabe que las decisiones que tomamos son muy importantes, porque conoce de cerca las consecuencias que pueden acarrear. Y estoy segura que algunas las teme. 

Me encanta escuchar a Concha explicarme cómo supo que le había llegado el momento pasados los 60 de empezar a escribir de forma “más sería” pero sin perder lo que le lleva a escribir, la creatividad y la pasión. 

“Ese tiempo es mío” 

Sea para escribir, hacer manualidades, leer o hacerse los pies, dos horas al día son para ella. Ojalá escuchara más a menudo a las mujeres de la Tribu decir eso. 

Me ha recordado en el “sano egoísmo” tan necesario y tan poco común la charla con Gata, que puedes escuchar aquí y que después de ciertas experiencias vitales había abrazado también. 

Concha se compró una mesa, la puso en un hueco de su habitación y empezó a escribir. La casualidad quiso (o igual fue la causalidad) que en el mismo pantallazo tuviera la clase de escritura creativa que le daría las alas y la editorial que después  las pondría a volar. 

Si tienes un sueño te lo tienes que trabajar.
Animo a todo el mundo a hacer lo que le gusta.
Y si no lo sabes, lo buscas.

“El jardín de Eva”, un proyecto de crowdfunding literario, escogió uno de sus relatos “Mía” del que al final de la charla nos lee un fragmento y que me encantaría disfrutar en su totalidad.

3 palabras para describirse

Cuando le pido a Concha, 3 palabras para describirse, por deformación profesional, necesita muchas más: inteligente, fuerza de voluntad y claridad de ideas. 

Yo creo que se ha dejado creativa (lo desprende por los poros de su piel) pero sobre todo VALIENTE, no es fácil abrir la ventana y exponerse al mundo a ninguna edad, pero esta “Escritora con canas” no abrió una ventana, abrió un ventanal.

¡Gracias Concha, nos vemos en abril por la Tribu!