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La vida es un instante. ¿Dónde pones el foco?

Desde que conocí a Eva supe que era una mujer especial, “única” como ella misma se define. 

La primera vez que se conectó a la Tribu fue al taller de duelo que Cory organizó y en el que acabó emocionada, pero nunca después he visto nada que no sea una sonrisa, muy buena energía y una capacidad inaudita de escucha activa, de interés legítimo por todo lo que le llega.

Igual su sensibilidad está tan desarrollada que de ahí le venga el “Sindrome de Sensibilización Central” que sufre desde hace años. Una de las mal llamadas “enfermedades raras” que afecta en un 98% a mujeres, a las que se conoce como “Mujeres Burbuja”. 

¿Por qué mujer burbuja?

Porque “solo dentro de una burbuja puedes tener un mínimo de calidad de vida”.

Comenta con una sonrisa, Eva.

Sabía que detrás de la sonrisa de Eva, que también se define y con mucha razón como “resiliente”, había algo más, pero no me imaginaba que fuera tanto. 

Creció en un hogar con un padre enfermo mental, hogar del que se marchó a los dieciocho para refugiarse durante un par de años en la vida religiosa.

Se alejó de la vida religiosa, en donde estoy segura causó sensación entre sus compañeras, cuando conoció al padre de su hijo León, que ahora tiene 19 años y combinó en un mismo instante la felicidad más absoluta de su nacimiento con la desgracia injusta e inesperada, de una negligencia médica en el parto de la que aún hoy sufre secuelas. 

Cuando una mujer, que ha sufrido así, es capaz de decirte que llegó a alegrarse porque le sirvió para vivir la maternidad plena que siempre había soñado y que contactó al médico para decirle que no se preocupara y que no cargara con el peso de la culpa sabes que estás ante una fuera de serie. 

Me da la impresión de que Eva tiene una varita mágica, como las que nos regala Pilar (mujer de la tribu), que transforma el dolor en aprendizaje

Pilar a la que Eva alaba la forma distinta de llevar su cáncer de mama y que tuvimos la suerte de plasmar en el podcast que hicimos con ella que puedes escuchar aquí. 

Y cuando le pido a Eva que se defina con una tercera palabra además de “única” y “resiliente” y no me dice una sino cuatro: “Enamorada de mi misma”, no me atrevo ni a sacar una letra, porque realmente no me sorprende que se sienta así. No podría ser de ninguna otra manera. 

Eva es sin dudarlo lo que se define y muchas cosas más, como demuestra la buena onda que comparte con nosotras en la Tribu regularmente. 

Haber escuchado sus vivencias, y la forma increíble que ha tenido de gestionarlas, me ha recordado a lo que Nashma nos pregunta muchas veces en los talleres que hacemos con ella de Fitness Mental: ¿Dónde pones el foco?