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MARIA PILAR: ¿Quién cuida a la cuidadora? 

Maria Pilar es gallega. Pero después de vivir en Lisboa, y en Kent (Inglaterra) cuando volvió a España se mudó a Levante. 

Estudió empresariales “animada” por su familia, aunque ella hubiera querido estudiar Bellas Artes. Lo cuál no me sorprende, porque desprende creatividad por los cuatro costados. 

Me pregunto cuántas mujeres de su época estudiaron algo que no querían por satisfacer a sus familias en una época en la que estudiar Bellas Artes era sinónimo de ser una muerta de hambre. Me pregunto si sigue pasando a día de hoy con algunas carreras. 

Maria Pilar es sin duda una mujer fuerte. Risueña, creativa e incombustible también (como añado yo misma al llegar a las tres palabras finales) 

Conoció a su marido (al que está claro que adora cuando le escuchas hablar de él) en Inglaterra y como él siempre había querido vivir en España, le convenció rápido para venirse. Pero desgraciadamente se puso enfermo rápido también, y conviven con una Fibrosis pulmonar que no les ha puesto la vida fácil. 

Las que hemos convivido con enfermedades de este tipo sabemos la incertidumbre que conllevan, la ansiedad de no saber muy bien cuándo y cómo puede pasar alguna cosa. 

Maria Pilar sufre ansiedad, y está diagnosticada con un trastorno mental, aunque nunca lo dirías. Ella misma lo reconoce igual que reconoce cómo le ayuda la asociación de la que afortunadamente vive muy cerca y puede ir a menudo. 

Escuchándola me doy cuenta de dos cosas, la primera de que una vez más escucho a una mujer aparentemente normal pero que es extraordinaria. La forma en que habla, la forma en que cuida a su marido, me da a entender que está llena de amor. Del bueno. 

Y la segunda pregunta que me surge es un clásico cuando escucho a muchas mujeres de la Tribu y es… ¿Quién cuida a la cuidadora? 

A la hora de definirse, como otras veces ha pasado en esta comunidad, Maria Pilar es modestia absoluta, y se define como creativa, con sentido del humor y tolerante. Se ha olvidado de su  generosidad, de su inteligencia, de su perseverancia, de su optimismo… 
A veces, al escuchar a mujeres como ella, que me recuerdan por cierto a otras como Sonia, Eva, Concha, Beatriz, y muchas otras con las que he tenido la suerte de hablar, me gustaría tener un megáfono gigante para que escucharan cada día lo estupendas que son.