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CARMEN: “La niña” que se ha buscado siempre la vida

Carmen es “nueva” en la Tribu, hace un par de meses que llegó, por eso tan solo empezar ya sé uno de los tres adjetivos con los que la voy a definir cuando acabamos: valiente. Conforme la escucho lo confirmo, Carmen es una mujer muy valiente y maravillosa y con una generosidad que no se la acaba. 

Es un gusto escucharla, no sólo por lo que nos cuenta, que también, sino porque Carmen tiene esa chispa, ese entusiasmo contagioso y esa buena onda, que aunque obviamente no puede tener las 24 horas del día, estoy segura que es intrínseca a su forma de ser. 

Ella, como muchas de nosotras, creció en una familia patriarcal, a la que no le guarda ningún rencor, porque sabe, que no lo fue con ninguna maldad sinó por falta de conocer otra cosa. Eran otras épocas, en las que a nuestros padres les venían las cosas un poco por “tradición” y en la mayoría de los casos ya habían vivido bastante como para plantearse algo distinto. Me recuerda un poco a lo que nos explicaba Angie en su podcast. Ese tipo de padre. 

Lo que me fascina de Carmen, es que se atrevió. (Valiente, os lo he dicho) y aún teniendo 26 años ya, una pareja y una vida establecida, se lió la manta a la cabeza y se fue a Lisboa en donde se quedó 3 años. (Os podéis figurar sin la aprobación de todos los miembros de su familia que seguro debieron pensar que estaba loca) 

Pero no, no lo estaba, estaba escuchando su corazón. Como las valientes, sí, pero también como una mujer que tiene la suerte de ser inteligente emocionalmente (el segundo adjetivo que escojo para ella al escucharla) 

A Carmen se le ilumina la cara cuando habla de su madre, con la que está muy unida, pero sobre todo cuando menciona a su abuela Carmen, que vivió ni más ni menos que 104 años. Conociendo a Carmen, y con esa buena onda que transmite, me imagino que la abuela debió ser igual, y de ahí que viviera tantos años. 

Mi tercer adjetivo para Carmen, al igual que lo ha sido para tantas otras mujeres con las que he tenido el placer de conversar, es “fuerte” porque nunca es fácil romper con todo, y nunca es fácil romperse. Pero la magia de las mujeres fuertes (que somos muchas) es el poderse volver a construir, y Carmen sabe hacerlo. Nunca se rinde. 

Las tres palabras con las que se define me encantan: luchadora, optimista (aunque a veces se la tache de tiquismiquis) y con carácter (bingo!), porque si no hubiera sido por ese carácter del que presume, no sería quien es. 

Mil gracias Carmen, por ser parte de la Tribu, y por todo lo que nos aportas desde que llegaste, y gracias por compartir y sobre todo por ser quien eres.